El fin de agosto de 2026 deja la imagen más extrema del año: el colapso de un glaciar en el Himalaya ha provocado una riada que suma ya más de 900 muertos y miles de desaparecidos entre Nepal y el Tíbet. Bajando de escala, Europa cierra un invierno con nueve borrascas seguidas —algo inédito— que dejaron el récord histórico de viento en Portugal y casi 200.000 personas evacuadas o afectadas en España, mientras Valencia culmina el 95% de la reconstrucción tras la DANA de octubre de 2024. En Catalunya, la lluvia derribó un muro sobre las vías de un tren de cercanías, y el sistema de alertas ha cambiado de umbral para no repetirlo. En Barcelona, sin una estadística municipal propia, la ciudad duplica la capacidad de sus depósitos de tormenta. Un repaso a cinco escalas, de lo mundial a Barcelona, con cada dato enlazado a su fuente.

El término "DANA" (depresión aislada en niveles altos) se ha popularizado en España a raíz de tragedias como la de Valencia en octubre de 2024, hasta el punto de usarse como sinónimo de "inundación grave". No lo es: una DANA es un mecanismo atmosférico concreto —una bolsa de aire frío en altura que se separa del flujo general y favorece tormentas muy localizadas e intensas, típicas del otoño mediterráneo— y es solo una de las causas posibles de una inundación. Este informe recorre 2026 sin encontrar, hasta la fecha, ninguna DANA de gran magnitud comparable a la de 2024: en su lugar, el año ha estado marcado por un fenómeno distinto y más inusual, una sucesión de nueve borrascas atlánticas de invierno que azotaron la Península Ibérica entre enero y febrero, y por una catástrofe de un tipo completamente distinto, un alud de agua y hielo en el Himalaya provocado por el colapso de un glaciar a finales de agosto. El hilo común que justifica tratarlos en un mismo informe no es el mecanismo meteorológico, sino la consecuencia: agua que se desborda y arrasa, desde la escala planetaria hasta la de Barcelona.
El episodio más grave de todo el año, a cualquier escala, ocurrió a solo cinco días de la fecha de este informe.
El 28 de agosto de 2026, el colapso de un glaciar en las montañas del Himalaya generó una riada masiva que arrasó los valles de los ríos Trishuli y Bhotekoshi, en los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot, y llegó hasta el condado de Gyirong, en la región china del Tíbet. Según el recuento recogido por Al Jazeera a fecha del 30 de agosto, la catástrofe se saldaba ya con más de 903 muertos y más de 3.000 personas desaparecidas —2.498 solo en Nepal, más 589 extranjeros y 104 ciudadanos nepalíes adicionales—, mientras que en el lado chino se contabilizaban 261 extranjeros de 23 países desaparecidos y 16 muertos confirmados. Una barrera de escombros formada por la propia riada llegó a interrumpir temporalmente las labores de rescate por el riesgo de que se rompiera y liberase un nuevo torrente. El ministro de Finanzas de Nepal cifró las pérdidas económicas en más de 4.000 millones de dólares, con 933 trabajadores desaparecidos solo en once proyectos hidroeléctricos. La respuesta movilizó a unos 19.000 efectivos de seguridad nepalíes, un equipo conjunto de rescate de 82 personas, 16 helicópteros y 2.100 rescatistas enviados por China, que además destinó 220 millones de yuanes (unos 32,7 millones de dólares) en ayuda de emergencia.
Este episodio, con ser el más mortífero, no fue el único gran desastre por inundaciones del año. El reaseguro Munich Re cifra en cerca de 112.000 millones de dólares las pérdidas económicas mundiales por catástrofes naturales en el primer semestre de 2026, de las que solo unos 44.000 millones —el 39%— estaban aseguradas: una "brecha aseguradora" que es habitual pero especialmente amplia en episodios de inundación en países de renta media y baja. Entre los eventos ya contabilizados en ese primer semestre, unas lluvias persistentes causaron en mayo en el centro y sur de China unos 45 muertos y pérdidas de aproximadamente 2.800 millones de dólares, "solo una fracción" asegurada; Sudáfrica sufrió en el mismo mes tormentas e inundaciones con pérdidas superiores a los 500 millones de dólares. El colapso glaciar de agosto, posterior a ese balance semestral, se suma ahora como el episodio más grave del año en número de víctimas.
Fuentes: Al Jazeera — "Nepal-China flood disaster: What's the latest death toll, how many are missing?" (30/08/2026) · UN News — "Shock and devastation remain, a day after Himalayan flood disaster" · Munich Re — "Natural disaster figures: first half of 2026".
Un peldaño por debajo de la catástrofe himalaya, Europa vivió su propio episodio extremo, aunque muy distinto en mecanismo: no una DANA de otoño, sino un "tren" de borrascas atlánticas en pleno invierno.
Entre finales de enero y mediados de febrero de 2026, la Península Ibérica encajó una sucesión de al menos nueve tormentas con nombre propio, según recoge el resumen de la temporada de borrascas europeas de 2026: Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils y Oriana, entre otras. La más severa, la tormenta Kristin (28 de enero), azotó el centro de Portugal —Coimbra, Leiria, Oeste, Médio Tejo— con rachas de hasta 208,8 km/h en Soure, fue descrita como "la más fuerte jamás registrada en Portugal" y causó entre 11 y 14 muertos, además de daños que el aseguramiento internacional cifra en un episodio histórico para el país: según Aon, Kristin generó 900 millones de euros (unos 1.000 millones de dólares) en pérdidas aseguradas solo en Portugal, su evento asegurador más costoso jamás registrado; Munich Re eleva la factura conjunta de las nueve borrascas en la Península Ibérica a unos 7.700 millones de dólares, de los que solo 1.800 millones estaban asegurados. Días después, la tormenta Oriana golpeó de nuevo con rachas de hasta 166 km/h desde el País Vasco hasta Andalucía y Catalunya, obligando a evacuar a más de 3.000 personas y dejando tres muertos entre Francia y España.
Lo más significativo de este episodio no es solo su intensidad, sino que ha sido objeto de un estudio de atribución rápida. Según recoge Ara.cat a partir del análisis de World Weather Attribution, las lluvias torrenciales de enero-febrero de 2026 en el Mediterráneo occidental —incluido el noroeste y sureste de España, el sur y norte de Portugal y el norte de Marruecos— fueron de media un 33% más intensas de lo que habrían sido sin el 1,3°C de calentamiento global ya acumulado, con un aumento del 36% en la mitad sur de la región estudiada y del 29% en la mitad norte; los científicos atribuyen directamente a la actividad humana al menos un 11% de ese aumento de intensidad en el noroeste de la península ibérica. El estudio recuerda que, más allá de Portugal y España, el temporal causó 43 muertos y 300.000 desplazados en el norte de Marruecos, con 110.000 viviendas inundadas —un recordatorio de que el mismo sistema meteorológico golpeó con fuerza muy desigual según la vulnerabilidad de cada territorio—. En paralelo, Francia vivió a mediados de febrero lo que Euronews describió como una saturación del suelo "récord desde 1959", con 81 departamentos en alerta y 154 ríos vigilados simultáneamente.
Fuentes: Wikipedia — "2026 European storm training" · Aon — "U.S. Storms and European Flood Drive Natural Disaster Losses" (16/04/2026) · Munich Re — "Natural disaster figures: first half of 2026" · Ara.cat — "Torrential rains have increased by a third at the start of this year" · Euronews — "France on record flood alert as storms slam Spain with deadly winds" (16/02/2026).
Dentro de España, 2026 combina dos historias con calendarios opuestos: un invierno de borrascas atlánticas que ya ha quedado atrás, y el cierre —todavía en curso— de la reconstrucción tras la DANA mediterránea más grave de la historia reciente del país, ocurrida año y medio antes.
La tormenta Joseph (26-27 de enero) causó un muerto en Torremolinos (Málaga) y obligó a cerrar el Parque del Retiro de Madrid y otros ocho parques históricos, según el resumen de la temporada de borrascas de 2026. Pocos días después, la tormenta Leonardo golpeó especialmente Andalucía, con el suelo ya saturado por las lluvias previas, y obligó a evacuar a unas 3.500 personas; CNN en Español situó en 1.500 las personas evacuadas en el sur del país en los primeros días de febrero. El balance agregado que recoge el estudio de World Weather Attribution para el conjunto de España en enero-febrero de 2026 asciende a 12.400 evacuaciones y a 115.000 personas afectadas solo en 19 pueblos de la Sierra de Cádiz, con una movilización de ayuda estatal de 7.000 millones de euros a los que se sumaron 1.780 millones de euros de la Junta de Andalucía. En términos comparativos, España acumuló un enero de 119,3 mm de lluvia de media, un 85% por encima de la media de referencia 1992-2020 y el segundo enero más lluvioso del siglo, un contexto de suelo saturado que explica por qué borrascas sucesivas —ninguna extraordinaria por sí sola— produjeron un impacto acumulado tan grande.
La referencia obligada para cualquier inundación española sigue siendo la DANA que arrasó la comarca de l'Horta (Valencia) el 29 de octubre de 2024, con un balance de 231 muertos, más de 800 kilómetros de carreteras destruidas, 123 depuradoras dañadas, más de 600 kilómetros de vías de tren afectadas y 142.000 vehículos siniestrados. Según el balance del comisionado de reconstrucción publicado por Moncloa.com el 16 de agosto de 2026, tras siete meses en el cargo las obras de reconstrucción alcanzan ya el 95% de ejecución. Entre los proyectos que cierran esta fase figuran el primer Centro de Inteligencia Climática Mediterránea de Europa, que abrirá en Valencia en 2026, un corredor verde ciclista de 22 kilómetros entre Tibi y El Campello (Alicante) y un parque fluvial de 60.000 metros cuadrados con tres balsas de laminación en el barranco del Juncaret, entre Sant Joan d'Alacant y Mutxamel, pensado explícitamente para absorber futuras avenidas. El mismo balance señala, como lección institucional pendiente, que la coordinación de emergencia entre administraciones tardó más de 470 días en resolverse tras la DANA, frente a los 9 días que tardó en el caso de la erupción de La Palma —una comparación que el propio comisionado usa para señalar el margen de mejora en la gobernanza de las emergencias, más allá de la obra física ya completada.
Fuentes: Wikipedia — "2026 European storm training" · CNN en Español — "Inundaciones obligan a evacuar a 1.500 personas en el sur de España" (05/02/2026) · Ara.cat — "Torrential rains have increased by a third at the start of this year" · Moncloa.com — "Reconstrucción DANA Valencia: el comisionado de la Generalitat hace balance" (16/08/2026).
Bajando a Catalunya, el año deja un episodio con víctimas —insólito por su causa— y una respuesta institucional concreta: un cambio en el sistema de alertas para no dejar huecos sin cubrir.
El 20 de enero de 2026, hacia las 21:00h, las lluvias intensas asociadas a la tormenta Harry debilitaron un muro de contención que sostenía un paso elevado sobre las vías, entre Gelida y Sant Sadurní d'Anoia. El muro se derrumbó sobre un tren de la línea R4 que circulaba a unos 60 km/h; según recoge Wikipedia, el maquinista en prácticas solo tuvo cinco segundos para frenar antes del impacto. El accidente causó 1 muerto y más de 37 heridos (5 críticos, 6 graves y 26 leves). El operador de infraestructuras ferroviarias Adif atribuyó el colapso del muro, "probablemente en parte", a la lluvia intensa que había comprometido su integridad estructural —un recordatorio de que las inundaciones no solo afectan a lo que el agua cubre directamente, sino también a lo que satura y debilita bajo tierra.
El propio episodio del muro de Gelida, junto con otros similares, expuso un problema estructural en el sistema catalán de avisos: el plan Inuncat solo activaba alertas para grandes temporales costeros (más de 100 litros por metro cuadrado en 24 horas) o para chubascos súbitos (20-40 litros en 30 minutos), dejando sin cubrir las tormentas localizadas de 3 a 5 horas capaces de convertir barrancos secos en torrentes destructivos. Desde el 13 de abril de 2026, la Generalitat, Protecció Civil y el Meteocat han incorporado un nuevo umbral de alerta —60 litros por metro cuadrado en 3 horas— pensado explícitamente para activar medidas preventivas, como cortes de carretera, antes de que se produzca una inundación catastrófica. El nuevo umbral se puso a prueba durante el verano: el 20 de agosto, una tormenta con granizo y rachas de más de 90 km/h afectó a siete comarques de la provincia de Barcelona (Vallès Occidental, Vallès Oriental, Baix Llobregat, Anoia, Alt Penedès, Bages i Lluçanès), con unos 50 avisos atendidos por los Bombers en una hora. Cuatro días después, el 24 y 25 de agosto, un temporal mucho más intenso —con hasta 88,6 litros por metro cuadrado en tres horas en Vinyols i els Arcs (Tarragona), granizo de más de 5 centímetros en la Cerdanya y la Ribera d'Ebre, y rachas de 117 km/h en el Lac Redon (Lleida)— obligó a los Bombers a atender 491 avisos, con más de 400 solo en la provincia de Tarragona, y dejó 30 heridos.
Fuentes: Wikipedia — "2026 Gelida train derailment" · Catalunya Press — "Catalunya modifica la seva seguretat davant el clima extrem" (23/03/2026) · Metrópoli Abierta — "Forta tempesta colpeja diverses comarques de Barcelona" (20/08/2026) · Crónica Global — "Violenta tempesta de calamarsa sacseja Tarragona" (24/08/2026).
Como ya ocurrió en el informe de incendios de esta misma serie con el parque de Collserola, Barcelona ciudad no cuenta con una estadística oficial y homologada de "inundaciones municipales": los episodios relevantes se miden por comarca o por área metropolitana. Este apartado usa como proxy más directo la capacidad de la infraestructura que la ciudad despliega para absorber la lluvia, y los episodios de tormenta que la han puesto a prueba en 2026.
Según explica Carme Llasat, presidenta del Observatori de la Inundabilitat, en declaraciones recogidas por Beteve, "todas nuestras rieras están cubiertas", lo que elimina en la práctica el riesgo de desbordamiento fluvial dentro de la trama urbana; el riesgo real que queda es el de la capacidad de desagüe del alcantarillado durante los chubascos más intensos. Llasat insiste en que "el riesgo cero no existe" y señala tres deberes pendientes: alertas más localizadas por barrio (cita expresamente el Paral·lel y el Raval como zonas vulnerables), formación cívica continuada sobre cómo actuar durante un aviso, y más soluciones basadas en la naturaleza —balsas de retención en Collserola, pavimentos permeables— que complementen la infraestructura ya construida.
Esa infraestructura ya construida es la de los depósitos pluviales, grandes tanques subterráneos que retienen el agua de lluvia excedente para evitar que colapse el alcantarillado. Barcelona cuenta hoy con 12 depósitos en funcionamiento, con una capacidad conjunta de 447.020 metros cúbicos. El Ajuntament tramita desde 2023, dentro del Plan Director de Infraestructuras de Saneamiento (PDISBA), la regulación urbanística de 31 depósitos nuevos —a los que se suman otros 3 ya aprobados por separado—, hasta un total de 34, según recoge Beteve: sumarían 949.200 metros cúbicos más de capacidad, con una inversión estimada de unos 300 millones de euros. El objetivo explícito del plan es reducir al menos a la mitad el riesgo de inundación por lluvias extremas en episodios con un periodo de retorno de 500 años, además de favorecer sistemas de drenaje sostenible que conviertan suelo urbano impermeable en permeable. Mientras el plan avanza, la ciudad ya activa su protocolo de alerta con relativa frecuencia: el 4 de junio de 2026, Protecció Civil situó el Inuncat en fase de alerta ante la previsión de tormentas de hasta 60 litros por metro cuadrado en tres horas en el interior de la provincia, el mismo umbral fijado meses antes a escala catalana; el 20 de agosto, la tormenta que afectó a siete comarcas de la provincia —descrita en la sección anterior— tuvo también su reflejo en el propio término municipal, con acumulación puntual de agua y decenas de avisos atendidos por los servicios de emergencia.
Fuentes: Beteve — "Pluges intenses i inundacions: quins són els deures pendents de Barcelona" · Beteve — "L'Ajuntament de Barcelona impulsa la regulació de 31 dipòsits pluvials" · Time Out Barcelona — aviso de pluges, 4 de junio de 2026 · Metrópoli Abierta — "Forta tempesta colpeja diverses comarques de Barcelona" (20/08/2026).
| Escala | Dato | Fuente |
|---|---|---|
| Mundial | Riada por colapso de un glaciar en el Himalaya (28/08/2026): 903+ muertos, 3.000+ desaparecidos; pérdidas mundiales por catástrofes de 112.000 M$ en el 1er semestre, 39% aseguradas | Al Jazeera / Munich Re |
| Europa | Nueve borrascas en enero-febrero de 2026; lluvia torrencial un 33% más intensa por el calentamiento global; 7.700 M$ en pérdidas en la Península Ibérica | WWA / Munich Re / Aon |
| España | 12.400 evacuados y 115.000 afectados en invierno de 2026; reconstrucción de la DANA de Valencia (2024) al 95% en agosto de 2026 | WWA / Moncloa.com |
| Catalunya | 1 muerto y 37+ heridos en el descarrilamiento de Gelida (20/01/2026) por un muro debilitado por la lluvia; nuevo umbral de alerta Inuncat (60 l/m² en 3h) desde abril de 2026 | Wikipedia / Catalunya Press |
| Barcelona | 447.020 m³ de capacidad actual de depósitos pluviales, con un plan aprobado para llegar a 949.200 m³ (34 depósitos) | Ajuntament de Barcelona |
| Factor a vigilar | Por qué importa |
|---|---|
| Evolución del rescate y recuento de desaparecidos en Nepal y el Tíbet | La cifra de muertos ya supera los 900 y sigue abierta, con más de 3.000 personas todavía desaparecidas |
| Cierre del 5% final de la reconstrucción de la DANA de Valencia | Determinará si el comisionado de reconstrucción cumple su objetivo de completar las obras antes de que acabe 2026 |
| Primer otoño mediterráneo con el nuevo umbral de alerta catalán (60 l/m²/3h) | Septiembre-octubre es la temporada clásica de DANA en el Mediterráneo occidental; será la primera prueba real del nuevo sistema frente al mecanismo para el que fue diseñado |
| Ritmo de ejecución del plan de 34 depósitos pluviales en Barcelona | La inversión de unos 300 millones de euros y el objetivo de reducir a la mitad el riesgo a 500 años dependen de plazos urbanísticos y presupuestarios aún no cerrados |
| Nuevos estudios de atribución sobre el colapso glaciar del Himalaya | A diferencia de las borrascas de invierno en el Mediterráneo, todavía no hay un estudio de atribución climática publicado sobre este evento |
Este documento recorre las inundaciones y DANAs de 2026 en cinco escalas geográficas concéntricas: mundial, Europa, España, Catalunya y Barcelona. Cada cifra relevante enlaza directamente a su fuente original; se ha priorizado el uso de fuentes oficiales y técnicas (Munich Re, Aon, World Weather Attribution, Naciones Unidas) y medios especializados que citan esas fuentes primarias. A diferencia de otros informes de esta serie, los episodios reunidos aquí no comparten un único mecanismo meteorológico: se ha optado deliberadamente por explicar, en la sección de contexto y en cada escala, qué tipo de fenómeno originó cada inundación —borrasca atlántica de invierno, tormenta convectiva de verano o colapso glaciar—, en vez de forzar una etiqueta común de "DANA" que no sería precisa. Para Barcelona ciudad, al no existir una estadística oficial de inundaciones a escala estrictamente municipal, se ha usado como proxy explícito la capacidad de la infraestructura de depósitos pluviales y los episodios de tormenta documentados en la provincia, tal y como se explica en esa sección —siguiendo el mismo criterio ya aplicado al parque de Collserola en el informe de incendios forestales de esta serie.
Las cifras de esta clase de catástrofes se revisan con frecuencia a medida que avanzan las labores de rescate y los balances oficiales: el recuento de muertos y desaparecidos en Nepal y el Tíbet, en particular, corresponde a los últimos datos disponibles a 30-31 de agosto de 2026 y es previsible que varíe en los días posteriores. Los datos económicos y aseguradores citados (Munich Re, Aon) corresponden a balances de cierre de trimestre o semestre y no incluyen, por tanto, el episodio himalayo de finales de agosto, posterior a esos cortes.
Es, sobre todo, un documento fechado. El dato del colapso glaciar en el Himalaya corresponde al 28-30 de agosto de 2026; los datos del invierno europeo e ibérico, a enero-febrero de 2026; los de la reconstrucción de Valencia, a agosto de 2026; los de Catalunya combinan un accidente de enero con dos episodios de tormenta de agosto; los de Barcelona corresponden al plan de depósitos en tramitación y a los episodios de tormenta del verano de 2026. Conviene comprobar si hay una actualización más reciente antes de citar estas cifras en otro contexto. No constituye asesoramiento de ningún tipo: es una fotografía a 2 de septiembre de 2026.