Qué se ha estudiado: 109 yacimientos y 272 dataciones
El arqueólogo Samuel Nión-Álvarez, del INCIPIT-CSIC, ha publicado en el Journal of Archaeological Science (vol. 194, 2026) un estudio titulado Close to the edge: A chronometric approach to Early-Late Iron Age transition (450-350 BCE) in the Iberian Peninsula. Reúne 272 dataciones de radiocarbono de 109 yacimientos repartidos en cinco áreas del norte peninsular: la región atlántica, el Cantábrico occidental y oriental y la Meseta norte occidental y oriental. Entre ellos figura el castro de Viladonga, en Galicia. Con modelos bayesianos y otras pruebas estadísticas compara cuándo se abandonan unos poblados y cuándo aparecen otros, según el resumen de Archaeology News Online Magazine (11/10/2026).
Fuentes: Journal of Archaeological Science — artículo original (DOI) · Archaeology News Online Magazine — "Northern Iberia abandoned its fortified Iron Age settlements around 400 BCE, then took far longer to rebuild" (11/10/2026).
El abandono: menos de un siglo para vaciar los poblados
El declive empezó en el Cantábrico occidental, donde los primeros yacimientos se abandonaron a finales del siglo VI y principios del V a. C., y se extendió después a la región atlántica y a la Meseta norte occidental. En las últimas décadas del siglo V a. C. ya había poblados vacíos en ambos extremos del área estudiada. La mayoría de los asentamientos de la Edad del Hierro Antigua se dejaron en menos de cien años, y en cada región el cambio ocurrió en pocas décadas, con una superposición mínima entre la fase antigua y la nueva. Algunos de los yacimientos abandonados se volvieron a ocupar más tarde. Mientras tanto, en la región atlántica aparecen campamentos de corta duración, lugares rituales y enterramientos que coinciden en el tiempo con la extinción de los poblados antiguos, aunque en otras zonas de la costa cantábrica la evidencia es demasiado escasa para confirmar el mismo patrón.
La reconstrucción: poblados más grandes y, a menudo, amurallados
Los asentamientos nuevos aparecieron a principios del siglo IV a. C., primero en el Cantábrico occidental y en la región atlántica. Eran mayores, a menudo amurallados y estaban más cerca de buenas tierras de cultivo. En el extremo oriental los poblados fortificados solo se generalizan hacia el comienzo del siglo III a. C., es decir, mucho más tarde. En la Edad del Hierro Reciente los asentamientos fueron más grandes y más complejos y, en algunas regiones, con mayores diferencias de riqueza, un patrón que se mantuvo hasta la época romana.
Lo que todavía no se sabe
Las causas siguen abiertas
El estudio documenta cuándo ocurrió el cambio, no por qué. El resumen de la revista cita como posibilidades la guerra, el crecimiento de la población y los cambios en la estructura social, sin que se pueda decidir entre ellas con estos datos.
Esta pieza se basa en el resumen de la revista y en la ficha editorial del artículo; el texto completo del estudio no se ha podido consultar, y conviene contrastar con él las fechas y las cifras antes de citarlas. Las dataciones de radiocarbono tienen márgenes de error y los modelos bayesianos sirven para acotarlos, no para eliminarlos.
Fuentes: Archaeology News Online Magazine (11/10/2026) · Journal of Archaeological Science (DOI).
