Qué se ha estudiado: 54 bebés y tres poblados
El trabajo, titulado «The genetic landscape of northeastern Iberian communities from the early to late Iron Age», lo firma como primer autor Daniel R. Cuesta-Aguirre y lo dirige Cristina Santos, del grupo GREAB de la UAB, con la participación de las universidades de Granada, Lleida, Coimbra, Copenhague y Brown, el Museu d'Arqueologia de Catalunya y el Centro de ADN Antiguo de la Universidad de Adelaida. Se publicó en iScience (vol. 29, n.º 6, 19 de junio de 2026), según la nota de prensa de la UAB (9 de junio de 2026). Las muestras proceden de 54 bebés hallados en casas y zonas de producción de tres yacimientos: Els Vilars (ilergetes, transición del Bronce al Hierro), Olèrdola (cosetanos, consolidación de la Edad del Hierro) y el Camp de les Lloses (ausetanos, Hierro final y primera época romana). De 22 de ellos se obtuvieron más de 20.000 marcadores genéticos (SNP) y genomas mitocondriales casi completos, y de otros 9, solo el genoma mitocondrial.
Fuentes: UAB — «El ADN de los íberos del noreste de la península ibérica se mantuvo con apenas cambios durante seis siglos» (09/06/2026) · iScience — artículo original (DOI).
La continuidad: seis siglos sin grandes cambios
Según la UAB, los grupos ibéricos descendían de poblaciones locales de la Edad del Bronce y conservaron casi la misma identidad genética durante unos seis siglos (aproximadamente entre 2.700 y 2.100 años atrás, es decir, desde la Edad del Hierro antigua hasta la conquista romana), sin que una migración importante alterase de forma sustancial su ADN. Todos los individuos llevaban tres componentes de ascendencia: cazadores-recolectores occidentales, agricultores neolíticos de origen anatolio y ascendencia esteparia (yamnaya). La línea paterna (cromosoma Y) muestra que el componente de la estepa sustituyó en gran parte a los linajes anteriores ya en la Edad del Bronce, aunque persistieron algunos linajes neolíticos. En la línea materna (ADN mitocondrial) no hay diferencias grandes entre los grupos, pero sí matices: la mayoría de los linajes son anteriores a la Edad del Bronce y unos pocos aparecen por primera vez, lo que sugiere cierta movilidad femenina.
Els Vilars
Sin parentesco entre los individuos analizados. Muestra el paso del Bronce al Hierro.
Olèrdola
Dos bebés enterrados en la misma fosa no eran gemelos ni familiares.
Camp de les Lloses
Se identificó una pareja de hermanas y dos relaciones de segundo grado.
Fuente: UAB — nota de prensa (09/06/2026).
Contactos mediterráneos y la época romana
La continuidad no significa aislamiento. Algunos individuos de Els Vilars y Olèrdola muestran una posible ascendencia del Mediterráneo oriental o del norte de África, coherente con las ánforas fenicias, griegas, púnicas e itálicas que aparecen en esos yacimientos. Con la época romana, la influencia romana añadió más ascendencia mediterránea y norteafricana y dio lugar a una población iberorromana más diversa que, aun así, conservaba una fuerte huella local, según la UAB. Para completar el contexto regional, otro estudio de 2026 sobre la Edad del Hierro peninsular —sobre el abandono de los poblados fortificados del norte hacia el 400 a. C.— se resume en esta otra noticia.
Fuente: UAB — nota de prensa (09/06/2026).
Lo que todavía no se sabe
Una señal de estepa en la Edad del Hierro
Los grupos de la Edad del Hierro podrían tener algo más de ascendencia esteparia que los de la Edad del Bronce. El equipo sugiere que podría deberse a que hay pocas muestras del Bronce o a una migración desde el este de Europa, y sigue investigándolo.
Hay dos cautelas más. La muestra es pequeña (54 bebés, 22 con datos genómicos completos) y procede de tres poblados, así que no representa por sí sola a todo el pueblo ibérico. Y esta pieza se basa en la nota de prensa de la UAB y en la ficha de la revista: el texto completo del artículo no se ha podido consultar, por lo que conviene contrastar con él las cifras y las conclusiones antes de citarlas.
